Génesis

La vida es solo un conjunto de decisiones apiladas una tras otra. Porque las decisiones, inevitablemente involucran actuar, o quizá dejar de hacerlo. En resumidas cuentas, uno es o no es, y he ahí el dilema. El día de hoy, yo he decidido ser… ser escritor. O al menos, intentarlo. Si cada etapa de nuestra vida fuera una historia, me costaría mucho decidir qué parte de dicha historia es la más difícil de atravesar, si el principio, el nudo, o el desenlace; cada una tiene su belleza, eso es seguro.

Cuesta comenzar a hacer algo importante con nuestras vidas, quizá por miedo a fracasar, o por miedo a perder lo que tenemos muchas veces pensamos de más si aventurarnos o no a descubrir lo que hay en el fondo de cada sueño que nos hemos planteado a lo largo de nuestras vidas. Es difícil dar ese primer paso, darlo con decisión, y es que muchas veces aquello de que lo que bien empieza bien acaba suele ser verdad, y por eso cuidamos tanto que nuestros inicios en la carrera se desarrollen de la mejor forma posible. A veces se nos olvida que la mejor decisión es siempre aquella que tomamos.

Y cuando por fin zarpa el barco, cuando por fin izamos las velas que nos llevaran hasta nuestras metas, la conducción de dicho navío no resulta en lo absoluto algo fácil. El camino al éxito, a la felicidad, o como quieran llamarlo suele ser arrevesado, lleno de tropiezos y obstáculos que nos podrán herir en gran manera, pero jamás matarnos. Por eso la fórmula que nos lleva a la victoria es sencilla, avanzar en todo momento así sea arrastrándonos en agonía, y jamás rendirnos. Es lo único que debemos tener presente durante el trayecto. Porque ya saben lo que dicen, el camino se hace andando.

Por último, está quizá la parte más deprimente de todas: el final. Un final que muchas veces, ni siquiera nos damos cuenta de que lo fue hasta después de un tiempo. Algunos sueños florecen, y otros no, esa es la naturaleza de la vida. Pero aquellos sueños que se marchitan, sirven de abono para los venideros, que siempre vienen, aunque tarden. Algunas contadas veces, muy pocas en realidad, uno alcanza aquello por lo que luchó. Y resulta duro, quizá de los golpes más fuertes que podemos recibir en la vida, darse cuenta de que dicha presea no nos confiere la felicidad que esperábamos. Es así, hasta el final, que nos venimos a dar cuenta de que lo que en realidad vale es el camino, y no el fin del mismo. La vista que tenemos durante el ascenso, y no la cima en sí misma; es aquello por lo que vale la pena luchar. Por eso dar ese paso, el final, bajarse del barco y tocar puerto puede resultar mucho más complicado y difícil de lo que pareciera.

Ahora mismo apenas estoy en el comienzo de esta aventura, de tomarme un poco más en serio lo de la escritura y comenzar a compendiar en un rincón cibernético todo lo que mi cabeza formula a diario. Así que si estás aquí, te lo agradezco; porque formas parte en mayor o menor medida del camino que pretendo recorrer. No prometo que todo lo que publique sea bueno, o que te guste, pero sí prometo que todo lo que publique de acá en adelante, lo escribiré con pasión. La forma que pueda o no tomar dicha pasión, eso es algo que ni siquiera yo mismo sé.

De nuevo, en verdad, gracias por estar aquí. Sean bienvenidos a la Bitácora del Alquimista.

—DreamxAlchemist

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